
Mantener seguros y secos los calentadores infrarrojos del baño Instalar lámparas infrarrojas en el baño puede ser arriesgado si no se tiene cuidado. Hay vapor por todas partes y gotas de agua que se adhieren a toda superficie. En ese tipo de ambiente, la electricidad encuentra fácilmente formas de filtrarse donde no debería. Para mantener todo seguro, nos centramos en dos puntos clave: la propia lámpara y el lugar donde se conectan los cables. El vidrio y los sellos Utilizamos cuarzo de alta pureza para el revestimiento de la lámpara. ¿Por qué? Porque el cuarzo es un aislante natural. Evita que el filamento de tungsteno reaccione con el aire y asegura que la parte exterior de la bombilla no se convierta repentinamente en un conductor. Pero el verdadero secreto está en los sellos. Utilizamos aislantes cerámicos especializados para evitar que la humedad penetre entre los terminales electrónicos y el marco del calentador. El vidrio barato es un desastre: se agrieta cuando pasa de estar congelado a hervir en cuestión de segundos. Una vez que el agua penetra en esos sellos, la lámpara deja de funcionar. Nos aseguramos de que nuestros sellos puedan resistir esos cambios bruscos de temperatura sin dañarse. Los puntos de conexión La mayoría de los calentadores fallan en los puntos de conexión. Allí es donde ocurren los problemas. Utilizamos conectores R7s o SK15, ya que sus contactos están ocultos. Esto evita que las partes “activas” queden expuestas, reduciendo así las posibilidades de que una gota de agua cause problemas. También envolvemos los cables en juntas de silicona o fundas termorretráctiles para mantener todo seco. Otra cosa importante: revise sus cables. Una lámpara de 250 W y una de 500 W requieren cantidades diferentes de corriente. Si los cables son demasiado finos, se sobrecalentarán. Ese calor puede derretir el aislamiento, lo que causará un cortocircuito. No es nada bueno. El problema del calor Los rayos infrarrojos de onda corta son geniales, ya que proporcionan calor instantáneo tan pronto como salimos de la ducha. Pero ese calor intenso ejerce mucha presión sobre la carcasa del calentador. Se necesita una carcasa que permita que el calor se escape, pero que al mismo tiempo impida que el vapor vuelva a entrar en las partes eléctricas. Si el aire no circula, esa humedad quedará atrapada y dañará los contactos. Un poco de flujo de aire ayuda mucho a evitar que todo se corroa.