
Dejen de reemplazar sus calentadores de techo cada invierno
Seamos sinceros: los techos de los talleres son un verdadero infierno para los dispositivos electrónicos. Con todo ese polvo en suspensión, la condensación y los salpicaduras causadas por cualquier proyecto que se esté realizando allí, es difícil que un calentador pueda funcionar adecuadamente.
La mayoría de las lámparas infrarrojas simplemente no pueden soportar estas condiciones. Se agotan mucho demasiado rápido, ya que un poco de humedad puede llegar a los contactos eléctricos o impactar el vidrio caliente, causando grietas en él. Nos cansamos de ver esto ocurrir, así que diseñamos nuestros calentadores para que pudieran soportar toda esa suciedad.
¿Por qué la humedad arruina todo?
Lo cierto es que los elementos calefactores de alta potencia odian el agua. Cuando una pequeña gota de vapor impacta un tubo infrarrojo extremadamente caliente, se produce una caída repentina y brusca de temperatura. Eso provoca microgrietas en el vidrio. Una vez que esa barrera se rompe, el oxígeno entra y destruye instantáneamente el filamento del calentador. Fin del problema.
Para evitar esto, cambiamos la forma en que se sella el dispositivo. Utilizamos juntas de silicona resistentes a altas temperaturas y un revestimiento más resistente para mantener la humedad alejada de los conectores. De esta manera, se evitan esos fallos molestos causados por la humedad.
El sacrificio necesario
Bueno, hay un pequeño inconveniente. Debido a que añadimos protectores y juntas para mantener el interior del calentador seco, la distribución del calor no es exactamente la misma que en una bombilla normal. Es posible que note una ligera disminución en la intensidad del calor, quizás entre un 2% y un 5%.
Pero, honestamente, creo que vale la pena hacer ese sacrificio. Prefiero perder un poco de intensidad si eso significa que la lámpara dure tres veces más tiempo, en lugar de funcionar al 100% durante dos semanas y luego dejar de funcionar.
Cómo instalarlo
Es sencillo instalar estos calentadores en su sistema de iluminación. Solo asegúrese de que las juntas queden bien ajustadas; no forcejee con ellas, solo asegúrese de que estén bien sujetas.
Si su taller está muy sucio o si hay mucha humedad, dedique cinco minutos cada seis meses para revisar las juntas. Es un pequeño gesto que le ahorrará problemas en el futuro. Menos tiempo de inactividad, menos desperdicio y un taller mucho más cálido.