
Elegir la lámpara de infrarrojos adecuada para su baño
Al elegir una lámpara de infrarrojos para el baño, su primer instinto podría ser optar por la más potente que haya en el mercado. Pero eso es un error. Lo importante es encontrar ese “punto óptimo” donde la intensidad del calor sea adecuada según el tamaño de la habitación y los materiales con los que estén revestidas las paredes.
Si eliges una lámpara demasiado potente, solo estarás desperdiciando dinero en la factura de electricidad. Si la eliges demasiado débil, seguirás sintiéndote frío al salir de la ducha.
Hablemos del tamaño de la habitación
En realidad, todo depende del espacio que quieras calentar. Si tienes un baño muy pequeño, de menos de 4 m², una lámpara de ondas cortas de 250W a 400W suele ser suficiente. Esos espacios pequeños retienen bien el calor.
Pero si tienes un baño grande, de entre 8 m² y 12 m², será necesario usar una lámpara de 600W o 800W.
Un consejo útil: presta atención a los azulejos del suelo. El mármol, la piedra y la porcelana funcionan como “absorbedores de calor”; prácticamente absorben todo el calor del aire. Si tu baño está revestido de piedra, te recomiendo aumentar la potencia de la lámpara en un 15-20% para superar ese efecto de frío inicial.
La ventaja de las lámparas de ondas cortas
Lo bueno de las lámparas de ondas cortas es que calientan de forma instantánea. No pierden tiempo intentando calentar el aire; calientan directamente a la persona. Es como estar bajo el sol en un día frío. Por eso son ideales para baños húmedos, donde los calentadores tradicionales no funcionan bien.
Pero ten cuidado con la potencia. Una lámpara de 800W es muy potente. Si la instalas demasiado cerca del suelo, sentirás como si te golpearan con una pistola de calor en la cara. Eso no es precisamente lo que buscas para crear un ambiente relajante en tu baño.
Por lo general, recomiendo instalarlas a una altura de al menos 2.2 metros. De esta manera, el calor se distribuye de manera uniforme, cubriendo más área sin crear esos puntos calientes molestos.
Ahorrando algo de dinero
Si quieres dejar de desperdiciar energía, no instales una lámpara de 1200W. En lugar de eso, prueba con dos lámparas de 400W, cada una con su propio interruptor. De esta manera, podrás encender solo la que necesites, según dónde te encuentres. Así, tus facturas serán más bajas y las lámparas durarán más tiempo.