
Cortar vidrio de borosilicato de grosor extremo es una verdadera pesadilla para el equipo utilizado en este proceso. Si alguna vez has visto que una rueda de corte se daña o se agrieta antes de tiempo, sabrás exactamente por qué. A temperatura ambiente, ese vidrio es demasiado rígido; resiste el corte con fuerza.
Por eso encontramos una forma mejor. Utilizamos lámparas de infrarrojos de onda corta para calentar la zona donde se va a realizar el corte, justo antes de que la rueda de corte entre en acción.
Aquí está el secreto: la mayoría del calor se queda en la superficie del vidrio. Pero los infrarrojos de onda corta penetran profundamente en el vidrio. No derriten el material, lo cual sería un desastre, pero sí suavizan suficientemente esos enlaces moleculares. Es como la diferencia entre intentar cortar un bloque de mantequilla congelado y uno que ha estado a temperatura ambiente durante diez minutos. En este caso, la rueda de diamante puede deslizarse fácilmente sobre el vidrio.
Y eso cambia todo en cuanto a la durabilidad del equipo utilizado.
Cuando la zona donde se va a realizar el corte ya está precalentada, no es necesario aplicar tanta presión sobre el vidrio. Esto significa menos fricción. Las ruedas de corte ya no sufren tanto daño al contacto con el vidrio frío y duro, y así pueden durar más tiempo.
Por supuesto, no basta con aplicar calor sin más. Por lo general, instalamos las lámparas justo frente a la cabeza de corte. Pero hay que tener cuidado con la potencia de las lámparas y la distancia a la que se encuentran. Si se aplica demasiado calor o demasiado rápido, se puede producir un choque térmico y toda la placa podría romperse. Es necesario equilibrar la velocidad del transportador con la potencia de las lámparas para mantener una temperatura estable.
Además, es necesario contar con un buen aislamiento térmico. No queremos que el calor afecte a los componentes mecánicos y afecte la precisión del proceso.
Se necesita algo de ajuste para lograrlo, pero una vez que se hace, el proceso se vuelve mucho más sencillo.